Turismo rural en Cantabria
La situación del turismo rural en Cantabria esta pasando por unos momentos delicados, si tenemos en cuenta el incremento del precio del crudo , las subidas de los alimentos básicos y las energías, la desinformación general que ha producido la descentralización de las competencias de turismo, provocando en el cliente una fuerte contradicción, hasta el punto, de no distinguir entre una Casa Rural de un hotel Rural o una Posada, con la mala imagen e incertidumbre que esto provoca, sumado a la no profesionalidad del sector, ( ya que no nos olvidemos que muchos establecimientos abrieron con la firme idea de cerrar posteriormente y beneficiarse de las subvenciones comunitarias), y el gran número de alojamientos ilegales que proliferan año tras añoen Cantabria .
Pues bién,a todo ello se suma una de las primaveras más lluviosas que se han conocido en la región desde hace 30 años y en el caso del més de Mayo estariamos hablando del más lluvioso de los últimos 100 años, y es que, como dice el refran, nunca llueve a gusto de todos y la climatologia condiciona sobremanera el turismo en Cantabria, ya que no nos olvidemos que la mayoria de estos negocios dependen del trabajo realizado en el periodo estival.
Ante un escenario tan desalentador, el turismo rural se encuentra ante varios ponderables que hacen temblar su supervivencia. Uno de los mayores problemas, quiza el mayor, que se le presenta a este tipo de turismo, es la incertidumbre que genera la farragosa información que recae en manos del potencial cliente, unida a la fragil competitividad entre propietarios de este tipo de turismo y la escasa profesionalidad existente en el mismo.
Se acabaron los tiempos del low cost, que por otro lado, es pecar de candidez en un sector en el que raramente se superan las 14 habitaciones. El competir reduciendo las tarifas supone una batalla perdida en mantener y no aumentar los costes, no solo de materia prima sino de recursos de mano de obra, lo que nos lleva a basar el negocio en un volumen determinado de ventas o lo que es lo mismo, se puede reducir costes si con ello conseguimos un incremento en la demanda y ademas esta se materializa en posteriores reservas.
Esto, me reitero, lo veo francamente dificil en un sector fundamentalmente estacional y en el que ráramente la capacidad supera las 12 habitaciones. Pero es que el propietario de turismo rural ha vendido su producto como un turismo asequible y barato, pues bién, ahora llegan las flacas y cuando baje la marea, que ya lo esta haciendo y con una fuerte resaca, veremos quien estaba nadando sin ropa. Aquellos establecimientos que basaron su negocio en el bajo coste tendrán que aumentar sus tarifas,de lo contrario la reducción de beneficios pone al limite la sostenibilidad del negocio, lo que provoca necesariamente un cambio de modelo de crecimiento lo que conduce a una lógica situación de clara desventaja para aquellos hoteles,casas, posadas o apartamentos rurales que no hayan realizado las inversiones oportunas y por lo tanto, no se hayan puesto al dia.
Continuará..................
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